El presidente de la FPF y fundador de Juan Pablo II cedió gratuitamente su complejo deportivo al Ciclón para un partido de Liga 3, en un gesto que contrasta con la imagen que durante años lo presentó como adversario de la institución chiclayana.
Durante mucho tiempo, Agustín Lozano estuvo en el centro de las críticas de un sector vinculado a Juan Aurich, que lo responsabilizó por distintos episodios relacionados con la situación deportiva e institucional del club. Sin embargo, hechos recientes y antecedentes registrados a lo largo de los años muestran una realidad distinta.
La reciente decisión de Lozano de ceder gratuitamente la Villa Juan Pablo II para que Juan Aurich dispute su partido de local ante Juventus de Huamachuco por la Liga 3 ha generado sorpresa entre los aficionados. El recinto pertenece al presidente de la Federación Peruana de Fútbol y fundador de Juan Pablo II, club que durante años fue presentado como antagonista del conjunto rojo.
Lejos de cualquier confrontación, el titular de la FPF decidió apoyar al club chiclayano facilitándole el uso del moderno escenario sin costo alguno, permitiéndole obtener mayores ingresos por taquilla y disputar el encuentro en una instalación apta para competencia oficial.
Los hechos que contradicen el relato
La relación entre Agustín Lozano y Juan Aurich estuvo marcada por cuestionamientos impulsados desde distintos sectores. Incluso, en los momentos más complejos para la institución escarlata, se realizaron marchas y manifestaciones públicas en Chiclayo responsabilizándolo por la situación del club, hechos registrados en fotografías, videos y coberturas periodísticas.
Asimismo, desde el ámbito político local se promovió la declaratoria municipal de "persona no grata" contra Lozano, iniciativa respaldada por un sector de dirigentes vinculados al entorno aurichista.
Con el paso de los años, diversos acontecimientos permitieron observar el panorama con mayor perspectiva. Las dificultades de Juan Aurich estuvieron relacionadas con problemas administrativos, económicos y tributarios que derivaron en sanciones deportivas. Incluso, cuando el club intentó revertir dichas decisiones ante instancias internacionales, el Tribunal Arbitral del Deporte (TAS) no falló a su favor.
El antecedente que pocos recuerdan
En 2018, cuando Juan Aurich luchaba por regresar a Primera División, Agustín Lozano, entonces alcalde de Chongoyape, realizó las gestiones necesarias para que el equipo disputara sus encuentros como local en dicha ciudad.
Aquella decisión generó cuestionamientos e incluso derivó en un proceso judicial contra la entonces autoridad edil. Pese a ello, el respaldo al club se mantuvo en un momento importante de su historia reciente.
Si se revisa aún más atrás, en 2007, cuando Juan Aurich logró el ascenso a Primera División, Lozano, como presidente de la Liga Departamental de Fútbol de Lambayeque, desempeñó un rol activo en las gestiones dirigenciales que acompañaron ese histórico retorno al fútbol profesional.
Del mismo modo, durante los años de pandemia, la familia Lozano brindó apoyo económico al club en momentos de dificultades financieras, permitiéndole afrontar compromisos y mantenerse en competencia.
Un nuevo capítulo para el Juan Aurich
Las señales de acercamiento ya se habían evidenciado semanas atrás. Dirigentes de Juan Aurich, entre ellos Giancarlo Cesaro y José Carlos Isla, sostuvieron reuniones con Agustín Lozano para coordinar acciones en beneficio de la institución chiclayana.
Hoy, la cesión gratuita de la Villa Juan Pablo II representa un nuevo capítulo en esa relación y demuestra que los canales de diálogo permanecieron abiertos pese a los años de confrontación pública.
El fútbol suele dar muchas vueltas y esta historia parece ser una prueba de ello. Mientras durante años se instaló la idea de que Agustín Lozano era un adversario de Juan Aurich, los hechos muestran que respaldó al club en distintos momentos de su historia y que actualmente vuelve a hacerlo facilitándole un escenario deportivo sin costo alguno.
En tiempos donde abundan las versiones y los señalamientos, los hechos suelen convertirse en el mejor elemento de juicio. Y en este caso, la historia reciente parece hablar por sí sola.
