(FOTO: UNA).- La selección peruana tendrá un cambio clave en su estrategia rumbo a las Eliminatorias al Mundial 2030, pues no solo mantendrá a Lima como sede principal, sino que también jugará partidos en ciudades de altura, en una apuesta por maximizar sus ventajas competitivas.
El anuncio fue respaldado por el técnico Mano Menezes y el administrador de Universitario, Jean Ferrari, quienes participaron en las recientes inspecciones de escenarios en el sur del país.
Durante las evaluaciones realizadas el 27 y 28 de abril, ambos protagonistas dejaron una declaración contundente que marca el rumbo de la selección:
"Ya está confirmado. Vamos a jugar en Lima y también en altura", señaló el seleccionador nacional, Mano Menezes.
La decisión implica que Perú alternará sedes dependiendo del rival y del contexto competitivo, rompiendo con la histórica exclusividad del Estadio Nacional de Lima.
Puno toma protagonismo: un estadio a casi 4 mil metros
Uno de los escenarios que ha cobrado mayor fuerza es el Estadio Monumental de la Universidad Nacional del Altiplano, ubicado a más de 3,800 metros sobre el nivel del mar.
Sobre esta posibilidad, desde la interna se remarcó la importancia de planificar cada detalle:
“Para jugar las Eliminatorias necesitamos todas las armas habidas y por haber. Desde que apuntamos a jugar a casi 4 mil metros de altura, hay un tema de planificación. Es un estadio para 30K personas”.
La frase refleja no solo la ambición deportiva, sino también la necesidad de una logística rigurosa para competir en condiciones extremas.
Inspecciones y análisis técnico
El comando técnico, liderado por Menezes, visitó Puno y otras ciudades como Juliaca para evaluar infraestructura, accesos, condiciones del campo y capacidad operativa.
El objetivo es definir qué partidos se disputarán en altura, considerando factores como:
- El perfil del rival
- La adaptación de los jugadores
- Las condiciones climáticas
- La logística de viajes
Una ventaja estratégica en Sudamérica
El uso de la altura no es nuevo en el continente, pero Perú busca implementarlo de manera selectiva e inteligente. Equipos como Bolivia han convertido esta condición en una fortaleza histórica, y ahora la ‘Bicolor’ apunta a replicar ese impacto.
Sin embargo, desde el comando técnico se insiste en que la prioridad sigue siendo el rendimiento del equipo y no solo el factor geográfico.
Lima seguirá siendo base
Pese al cambio, Lima no dejará de ser el eje de operaciones. La capital continuará albergando partidos clave, concentraciones y trabajos logísticos, funcionando como base del proceso.
Un cambio histórico para la ‘Bicolor’
La confirmación de una doble localía marca un antes y un después en la planificación de la selección peruana. La combinación entre el llano y la altura abre un nuevo abanico de posibilidades tácticas y estratégicas.
Con esta decisión, Perú no solo apuesta por reinventarse, sino también por competir con todas las herramientas disponibles en un escenario sudamericano cada vez más exigente.
