La participación de la Selección Peruana Sub-17 en el Sudamericano de la categoría dejó más dudas que certezas. Eliminada sin sumar un solo punto y con una preocupante imagen futbolística, la ‘Bicolor’ cerró una de sus campañas más discretas en los últimos años.
Tras su arribo a Lima, el entrenador Renzo Revoredo no esquivó responsabilidades y asumió públicamente el peso del fracaso.
Autocrítica directa del entrenador
“El mayor responsable soy yo, no pude hacer que el equipo rinda a la hora de la hora, cuando valen los puntos”, declaró el estratega nacional, reconociendo que no logró potenciar al grupo en los momentos decisivos del torneo.
Revoredo también valoró el compromiso de sus dirigidos, dejando en claro que el problema no pasa por la actitud del plantel. “Estos chicos son lo mejor que tenemos en cuanto a disciplina y sacrificio. Seguro que se pudo hacer mejor, pero yo me equivoqué”, sostuvo.
Una campaña que enciende alarmas
El combinado peruano no solo quedó eliminado en fase de grupos, sino que lo hizo sin sumar puntos y con una de las defensas más vulneradas del torneo, evidenciando una brecha considerable frente a otras selecciones sudamericanas.
El cierre del campeonato fue especialmente caótico, con tres jugadores expulsados en el último partido ante Venezuela, además de la tarjeta roja al propio entrenador, reflejo de la frustración acumulada en el equipo.
Más allá del resultado deportivo, Revoredo fue enfático en señalar que la crisis responde a una problemática estructural del fútbol formativo en el país.
“Esto va más allá de un talento individual. Es un trabajo mucho más amplio. Tenemos que prepararnos mejor y competir también fuera”, explicó el técnico, quien además advirtió que la distancia con otras selecciones se ha incrementado en los últimos años.
“La brecha se está haciendo más grande. Tenemos que partir de esa realidad”, agregó, dejando un mensaje claro sobre la urgencia de replantear el trabajo en divisiones menores.
Reviewed by Redacción En La Cancha
on
12 abril
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