Lima no duerme igual cuando la selección peruana está en crisis. Y en silencio, sin comunicado oficial, el desenlace comenzó a escribirse lejos de los micrófonos. Mano Menezes ya está en Lima. El técnico brasileño pisó suelo peruano mientras la Federación Peruana de Fútbol (FPF) mantiene el hermetismo, pero en los pasillos del fútbol sudamericano el mensaje es claro: Perú tiene nuevo entrenador.
Un acuerdo cerrado sin flashes
La FPF no lo ha anunciado, pero los hechos pesan más que las palabras. Mano Menezes arribó a la capital peruana en las últimas horas, confirmando que las negociaciones, que se extendieron durante semanas, llegaron a buen puerto. Su presencia en Lima no responde a una visita exploratoria ni a un simple acercamiento: se trata del último paso antes de la oficialización.
El estratega brasileño llega tras quedar libre luego de su paso por Gremio de Porto Alegre, y lo hace convencido por un proyecto que apunta al proceso mundialista rumbo al 2030, luego de dos clasificaciones frustradas para la Blanquirroja.
Cómo se gestó la llegada de Mano Menezes a la selección peruana
El nombre de Mano Menezes empezó a sonar con fuerza cuando la FPF decidió romper con el perfil tradicional de entrenadores que había manejado en los últimos años. Esta vez, la apuesta fue por un técnico con peso internacional, experiencia en selecciones y espalda suficiente para manejar un proceso largo.
Durante las conversaciones, la dirigencia valoró tres factores clave:
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Su paso por la selección de Brasil (2010–2012)
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Su experiencia en clubes grandes como Corinthians, Flamengo y Cruzeiro
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Su capacidad para liderar procesos de reconstrucción futbolística
Mientras otras opciones se caían por diferencias económicas o falta de consenso interno, Menezes avanzaba en silencio. El acuerdo contractual quedó sellado días atrás y solo restaban detalles logísticos.
El arribo a Lima: la señal definitiva
La llegada de Mano Menezes a Lima terminó por despejar cualquier duda. En el fútbol profesional, un técnico no viaja sin un acuerdo cerrado, y menos cuando se trata de una selección nacional.
Su presencia en la capital coincide con la planificación de reuniones clave con la FPF, revisión de infraestructura, evaluación del universo de jugadores y la elaboración del primer cronograma de trabajo. Todo, mientras el anuncio oficial sigue en pausa.
Un reto mayúsculo para la Blanquirroja
Perú atraviesa uno de sus momentos más delicados a nivel deportivo. La ausencia en los Mundiales de Qatar 2022 y Estados Unidos–México–Canadá 2026 dejó una herida profunda en la hinchada y en el propio entorno federativo.
Mano Menezes asume —de hecho, aunque aún no de forma pública— el desafío de reconstruir la identidad competitiva de la selección peruana, ordenar un recambio generacional y devolverle credibilidad a un proceso que hoy genera más dudas que certezas.
