El pasado 15 de noviembre fue un día cualquiera para el fútbol peruano. Es una fecha que quedó grabada para siempre en la memoria de millones de hinchas: el día en que la Selección Peruana rompió una sequía de 36 años sin asistir a un Mundial y devolvió al país a la élite del fútbol internacional. Han pasado ya ocho años de aquel histórico 2017, una jornada que no solo significó la clasificación a Rusia 2018, sino también un resurgir emocional y deportivo para toda una nación.
Bajo la dirección técnica de Ricardo Gareca, la Blanquirroja logró una hazaña que parecía inalcanzable. Tras igualar 0-0 en Wellington ante Nueva Zelanda en la ida del repechaje, el equipo definió su regreso a los Mundiales ante un Estadio Nacional repleto, vibrante y entregado. El 2-0 con goles de Jefferson Farfán y Christian Ramos no solo aseguró la clasificación, sino que desencadenó una celebración que paralizó al país entero. La alegría fue tan profunda y significativa que la fecha fue declarada oficialmente como el Día del Hincha Peruano, en honor al fervor y al apoyo incondicional de la afición.
Desde entonces, el fútbol peruano ha vivido nuevas alegrías, pero también duros tropiezos. Tras su histórico retorno a la Copa del Mundo, la selección volvió a llegar al repechaje rumbo a Catar 2022, pero cayó ante Australia en una dramática definición por penales. El proceso hacia el Mundial 2026 también ha sido complejo, con una campaña irregular que mantiene a la Blanquirroja en una etapa de reconstrucción.
Curiosamente, ocho años después de aquel hito, Perú ha vuelto a pisar suelo ruso, aunque esta vez para disputar amistosos internacionales. Luego de igualar 1-1 ante la selección anfitriona, el equipo se prepara para enfrentar a Chile en su segundo partido de esta gira. El retorno a Rusia, aunque en un contexto distinto, inevitablemente despierta recuerdos de uno de los capítulos más gloriosos del fútbol peruano reciente.
Mientras la Selección se alista para un nuevo desafío amistoso, los aficionados evocan aquel abrazo colectivo del 2017 con la esperanza de que, más pronto que tarde, el combinado nacional vuelva a regalar alegrías de esa magnitud. Ocho años después, las emociones siguen intactas, y el deseo de revivir una fiesta mundialista permanece más vivo que nunca.
Reviewed by Redacción En La Cancha
on
16 noviembre
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